Las sombrillas de brezo en Málaga son un icono de las playas, terrazas, jardines y patios de esta ciudad. Este elemento mobiliario se encuentra en la mayoría de las estampas tradicionales de Andalucía, una región de clima templado y caluroso, donde los rayos del sol inciden con fuerza prácticamente en todas las estaciones.

El brezo es un arbusto llamado Calluga vulgaris que suele crecer en terrenos estériles, no calcáreos y soleados, resultando un material autóctono de esta región. El uso de las sombrillas de brezo en Málaga se observa en las fotografías más antiguas del archivo histórico de la ciudad.

Los parasoles o sombrillas fueron creados para proteger las cabezas de los nobles hace 3400 años en Babilonia. Los primeros usos del brezo están documentados en los archivos de la Grecia clásica y fueron utilizados principalmente para hacer escobas, techos de las casas, lechos para los animales, combustibles, cestas y cuerdas.

En la costa de Andalucía y en las playas de Málaga los pescadores fabricaban pequeños cobertizos donde resguardarse de los rayos de sol y poder preparar la pesca para venderla en el mercado o tejer los desperfectos de las redes. El brezo es un gran aislante y proporciona una gran ocultación y resistencia a las inclemencias del tiempo, por lo tanto estas estructuras se fueron manteniendo en el paisaje a lo largo de los años.

Fue a principios del siglo XIX cuando nace una cultura de playa, y fue en ese momento cuando proliferó el cambio de las estructuras improvisadas de los pescadores por sombrillas de brezo que permitían a los bañistas de todas las edades pasar días maravillosos de playa. Las sombrillas de brezo, que ya existían desde la antigüedad, se introducen además por su utilidad en los patios y jardines de la ciudad.

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